Nos despertamos tras haber descansado unas horas y nos fuimos a desayunar por el barrio. Para desayunar, Paula se compró una piña que se la pelaron y cortaron en el momento por 40 rupias (0,48€). También compramos dos cafés 25 rupias (0’3€) cada uno y un té por 10 rupias (0’12€).

De vuelta al hostel miramos la opción de irnos a otro y cogimos las mochilas y salimos para allá. No encontramos tarjetas SIM, así que tendríamos que confiar en maps y las capturas que habíamos hecho con el movil antes de dejar el wifi del hostel.

En el barrio de Bombay donde dormimos la primera noche

Vimos un poco más de ese barrio marginal de Bombay que no dejaba de sorprendernos y llegamos a la parada del bus A7. Estuvimos esperando casi una hora y empezamos a dudar que lo fuéramos a encontrar hasta que lo vimos pasar y casi nos tuvimos que subir en marcha. El bus costó unas 80 rupias (0’96€) los dos y tardó casi más de una hora. En el trayecto vimos una gran parte de Bombay, que no dejaba de sorprendernos la loca manera de conducir.

Cuando llegamos y bajamos en la parada que nos tocaba, y paseamos un rato por otro barrio diferente, tras llegar a la ubicación del hostel no lo encontrábamos. Estuvimos caminando por un mercado y finalmente por el calor y las mochilas decidimos parar en el McDonalds y con internet buscar donde estaba. Sin embargo, tras pedirnos dos ice coffes por unas 169 rupias(2€) cada uno, nos dimos cuenta de que no había internet (no hay ni en McDonalds ni en Burguer King). Así que para agilizar, me fui solo a investigar el lugar mientras Paula se quedaba con las mochilas.

Tras un rato largo, 3 cabras, casi 10 atropellos y preguntar a mucha gente, lo había encontrado, pero nos querían cobrar el doble de lo que ponía en la reserva de Booking, con lo que fuimos hasta allí para con Internet buscar otra opción y cancelamos esa.

El otro hostel estaba a 40 minutos andando, así que decidimos ir para seguir descubriendo Bombay. Esta vez a parte de casi morir 80 veces, vimos cabras comiéndose los asientos de las motos y vacas siendo alimentadas por los niños y la gente de la calle. Además, pasamos por la estación de trenes y algunos monumentos muy curiosos. Los edificios nos llamaban mucho la atención, estaban todos medio en ruinas y “asalvajados”, tanto que crecían árboles en algunos de ellos, a Paula le recordaba al libro de la selva. Habían edificios que eran una pena que estuviesen en ese estado, pero incluso así tenían su encanto.

Edificio medio en ruinas y detrás un rascacielos

Llegamos al hotel, este no parecía estar mal, nos registramos, dimos los pasaportes y nos dieron una habitación un poco cutre y no muy limpia, pero con cama, aire acondicionado y baño privado por 2000 rupias (24€) dos noches. Dejamos las cosas y decidimos salir a por una Sim, que no pudimos coger porque necesitábamos el pasaporte y nos lo habíamos dejado en el hotel. Pero aprovechamos para ver la puerta de la India y paseamos por puestos de comida callejera para merendar.

Puestos de comida callejera en Bombay

Había muchísima gente y muchísimo tráfico en casi todas partes  Probamos de todo, las bolitas de garbanzo,  un plato con arroz que picaba pero estaba buenísimo, otra cosa que se hacía con mermelada, cacaos y hojas de algo, otro plato con garbanzos y patata, cacao con cebolla y especias y otros frutos secos. Cada cosa costaba aprox. unos 25 rupias (0’3€), 40 (0’48€) el más caro. Para beber pedimos bebida de caña y dos licuados uno de vainilla y otro de mango a modo de postre por 60 rupias (0’72€) todo.

Cuando ya se había hecho de noche y no podíamos comer nada más, volvimos al hotel a ducharnos y descansar. Mañana ya visitaríamos Bombay con más calma y mejor, organizar los primeros días y conseguiríamos la tarjeta SIM para el movil en India que sin los pasaportes no podíamos comprarla.

Autor

Experto en marketing y publicidad, profesor de secundaria, viajero y bloguero.

Escribir un comentario